06 abr

El Daltonico – The Blind Man

 

El Daltonico

El Daltonico

EL DALTONICO

 

Una bocanada de aire fresco entro en su boca inerte y sobre el final exploto en un escalofrío que lo lleno de lagrimas de emoción.

Su propio cuerpo yacía en un artístico lecho de madera de guindo. Su alma flotante era mas que cinco sentidos, quizás infinitos, pero uno de ellos, evolucionaba minuto a minuto, se trataba de su cromatismo de colores visuales, no lo sabía, tampoco nunca lo supo antes en su otra vida.

Y vio hombres que entraban flores blancas, vestidos de blanco, camisa blanca, ambo blanco, medias blancas, zapatos blancos, en sus autos blancos.

Todas las vecinas del barrio fueron vestidas de blanco de pies a cabeza, como decían ellas jocosamente: “de punta en blanco”.

El blanco les transmitió paz, belleza, armonía. A nadie le nació llorar abruptamente, una sensación de calma interna y externa lo impedía. La paz y el blanco los envolvió a todos, los integró, los unió en armonía.

Solo vio en su esposa y en sus dos hijos, una sola lagrima a la que al darle el sol generó un brillante arco iris como nunca antes había visto, con el sentido excepcional que adquiría ahora.

Vio a cada uno de los presentes junto a su propio lecho sonrientes, apacibles, conversando en paz. El color blanco reinante allí invadió de calma y armonía a todos. Se sintió querido, amado, respetado, desdramatizado.

De a poco vio flores rojas, verdes, amarillas, violetas, fucsias. Blusas, polleras, camisas, pantalones y mucho más, de manera multicolor, excepto los blancos autos de aquellos señores que continuaban entrando flores vestidos todos de blanco.

Se durmió, como se durmieron todos, y como en todos, los sueños de aquella noche fueron multicolores.

Despertó extraño, liviano, distinto, pleno.

La mañana crecía, como crecían sus roces de olores, colores y brisas; que invitaban a pájaros, flores, plantas, arbustos y frutos a una muestra de sensaciones.

Placida, regocijada, la mirada absorta se conmovía por la explosión de colores naturales. El lente fino de sus ojos se detuvo en la rama blanca en donde nació un nuevo mundo, una nueva energía cromática que lo lleno de alegría. Desde ese día la rama sería ocre, verde, ámbar y amarilla en innumerables escalas de colores, pero algo lo conmovió más aun, lo lleno de felicidad plena, sus sueños, los de su esposa e hijos, serían por siempre e indefectiblemente, multicolores.

Daniel Tarditti, Escobar, Octubre 25,2008 .®2008 Hecho el depósito que estipula la ley 11723 by www.danieltarditti.com


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